El control "integral" de la diabética
embarazada comprende diferentes estadios que vamos a analizar.
La diabética bien controlada metabólicamente es
igual de fértil que la no diabética
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Control preconcepcional .- En toda mujer
diabética que quiera ser madre es indispensable programar
adecuadamente su gestación, si queremos que ésta se desarrolle
con normalidad y evitar la aparición de las complicaciones
maternas y fetales antes señaladas. La futura madre será
revisada por el obstetra y el diabetólogo, quien instaurará un
estricto tratamiento dietético-insulínico tendente a conseguir
un buen control metabólico. La consecución de este óptimo
control antes de la concepción, determinado mediante la
valoración de la hemoglobina glicada, es indispensable para
evitar o disminuir la presencia de anomalías congénitas en la
descendencia.
Al mismo tiempo, y durante su asistencia a esta
clínica preconcepcional, se intensificará la información a la
paciente sobre los posible problemas derivados del futuro embarazo,
métodos anticonceptivos a seguir hasta la instauración del mismo,
modificación de pautas de insulinoterapia según datos del
autoanálisis glucémico, etc. Se desaconsejará el embarazo en
diabéticas con importantes complicaciones renales o retinianas,
grave hipertensión o mal control metabólico de la diabetes.
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Control gestacional .- Se ocupará del control
de la mujer diabética durante la gestación y el parto. A este
fin colaborarán, como antes comentamos, el diabetólogo, el
obstetra, el pediatra neonatólogo y la enfermera educadora.
Durante la gestación es indispensable un
correcto tratamiento dietético e insulínico intensivo
Labor del diabetólogo
Consistirá en procurar la adecuada compensación
metabólica de la paciente mediante el establecimiento de un
régimen dietético y un tratamiento insulínico idóneos.
La dieta de la gestante diabética no debe variar
de la que viene realizando antes del embarazo, a no ser por la
necesidad de un discreto aumento en el aporte proteico y
ocasionalmente del aporte de calcio, hierro y ácido fólico. La
paciente diabética no deberá sobrepasar en la gestación los 12 kg
de peso, no superando los 0.4-0.5 kg/semana durante la segunda mitad
de la misma.
El tratamiento insulínico se basará
generalmente en el empleo de 3 ó 4 dosis de insulina diarias
(insulinoterapia intensiva), pauta imprescindible si queremos
obtener un perfecto control de la diabetes. Alternativamente, pero
con escasa frecuencia, se han utilizado sistemas de infusión
continua subcutánea de insulina (bombas de infusión), que no
aportan ventajas ostensibles respecto al empleo de las dosis
múltiples de insulina antes referidas.
Las diabéticas gestacionales se tratarán
inicialmente sólo con dieta, para añadir insulina cuando el
control metabólico logrado no sea óptimo.
El médico deberá enseñar a la gestante a
ajustar la cantidad de insulina que debe administrarse en cada
pinchazo; para ello se basará en la valoración de glucosa en
sangre capilar a nivel domiciliario, mediante el uso de tiras
reactivas. Este autocontrol glucémico se deberá realizar de manera
diaria o en días alternos, con arreglo a 5-6 determinaciones por
día. Asimismo, es necesario que la paciente compruebe
periódicamente en orina la posible existencia de cetonuria. Las
determinaciones de glucosa en orina son de escaso valor en el
embarazo, ya que durante el mismo aumenta de manera fisiológica la
capacidad del riñón para eliminar azúcar.
Durante el parto, para el control de la diabetes,
se administrará la insulina por vía intravenosa junto con glucosa.
Labor del obstetra
Cumplirá los siguientes objetivos: valoración
de la inmunidad materna frente a determinadas infecciones (rubeola,
toxoplasmosis, etc.), diagnóstico de infecciones sobreañadidas
(urinarias o vaginales), control ponderal y de tensión arterial y,
fundamentalmente, comprobación a lo largo del embarazo del adecuado
crecimiento, bienestar y madurez fetal.
Para la valoración del crecimiento fetal,
estudio de la implantación placentaria y del volumen de líquido
amniótico se acudirá a la práctica periódica de ecografía. Esta
técnica de ultrasonidos se empleará asimismo en el diagnóstico de
posibles malformaciones congénitas.
El bienestar fetal se objetivará con la recogida
de los movimiento fetales por la propia gestante, y de manera más
fidedigna con el registro de la frecuencia cardiaca fetal en
situación basal o tras determinados estímulos que provoquen la
contracción uterina (administración de oxitocina).
La madurez fetal suele confirmarse, cuando
resulta necesario, con la valoración en líquido amniótico de
determinados compuestos fosfolípicos, a partir de las 36 semanas y
mediante la práctica de amniocentesis.
En la actualidad, con adecuado control de la
diabetes y la oportuna vigilancia obstétrica, el embarazo de la
gestante diabética se tiende a prolongar hasta el final, no siendo
preciso de manera absoluta el adelantamiento del parto. Este
criterio, no obstante, no es admitido por todos los grupos médicos.
En principio, el embarazo de una gestante diabética no tiene por
qué no finalizar por vía vaginal; no obstante, la presencia de
determinadas circunstancias puede conducir en muchos casos a la
práctica de cesárea (inmadurez del cuello uterino, nefropatía
grave con hipertensión, retinopatía proliferativa con hemorragias
retinianas importantes, causas obstétricas independientes de la
diabetes, etc.).
Labor del pediatra neonatólogo
Cuidará del recién nacido, previniendo o
tratando las posibles complicaciones, antes referidas, tales como
dificultad respiratoria, hipoglucemia, hipocalcemia, ictericia, etc.
De particular importancia es el diagnóstico de
las anomalías congénitas mayores o menores que el niño pueda
presentar.
Labor
del educador
Se ocupará de transmitir a la gestante
diabética todos aquellos conocimientos y habilidades precisos para
el buen control de la diabetes durante la gestación, haciendo
énfasis en el aprendizaje de la dieta, técnicas de
insulinoterapia, realización de autoanálisis de sangre y orina y
especialmente en la orientación de los ajustes terapéuticos frente
a posibles emergencias de la vida diaria (ejercicio, infecciones,
vómitos, etc.).
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Control postgestacional .- Se controlará a la
paciente después del parte ajustando el tratamiento de la
diabetes, en el que es de reseñar la necesidad de disminuir la
dosis de insulina a inyectarse con respecto a la que la mujer
venía poniéndose en la segunda mitad del embarazo.
No existe inconveniente, sino más bien al
contrario, para el establecimiento de la lactancia natural.
Transcurridos 3 meses después del parte, y en
ausencia de lactación, se someterá a las diabéticas gestacionales a
una sobrecarga oral de glucosa con objeto de comprobar si la diabetes
diagnosticada durante el embarazo se ha corregido o es permanente.
Por último, y de cara al futuro, se recomendará a
la mujer diabética el método anticonceptivo transitorio
(anticonceptivos orales, métodos de barrera o dispositivos
intrauterinos) o definitivos (ligadura de trompas, vasectomía) que se
considere más oportuno.