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La
Dieta
La dieta del niño diabético es como debiera ser
la de cualquier otro niño de su edad, con una ingesta de alimentos
variados que el proporcionen las Calorías necesarias para su
crecimiento; únicamente ha de tenerse en cuenta unas pequeñas
variaciones en cuanto al número de comidas y su distribución a lo
largo del día.
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Habitualmente el niño con diabetes deberá realizar tres
comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena, intercalando tres tomas de
alimento suplementario: a media mañana, a la hora de la merienda y a
media noche. Esta distribución de la comida diaria se justifica por
la necesidad de adaptar la ingesta de Carbohidratos a la utilización
de la insulina inyectada. Por esta causa es muy importante respetar
los horarios de comida establecidos con el equipo que le trata, evitar
comer “entre horas” y realizar ingesta de suplementos cuando sea
necesario: hipoglucemias, ejercicio intenso no programado, etc.
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La ingesta diaria aconsejada de Carbohidratos suele estar entre
el 55-60% del total, evitando utilizar alimentos muy ricos en
Carbohidratos en absorción rápida (dulces, ciertas frutas, zumos y
refrescos, etc); los alimentos muy ricos en grasas saturadas, y en
general cualquier alimento del que no se conozca su composición (“chucherías”).
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La ingesta diaria aconsejada de Proteínas suele estar
alrededor del 15% del total disminuyendo este porcentaje conforme el
niño va creciendo.
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La ingesta diaria aconsejada de Lípidos suele estar alrededor
del 25 al 30% del total, dando preferencia a la ingesta de grasas no
saturadas.
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El aporte suplementario de vitaminas y minerales no suele ser
necesario si la comida es variada y completa, en caso necesario es el
Pediatra quién decidirá sobre la utilización de aportes extra.
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La ingesta de agua debe ser la suficiente, realizándose un
aporte extraordinario en caso de hiperglucemia.
Ejercicio
físico
Mejora el control de la glucosa y también mejora
la utilización de la insulina. El niño con diabetes puede y debe
realizar ejercicio DIARIAMENTE como los demás niños de su edad.
El tipo de ejercicio recomendable para estos niños
es el de baja resistencia (aeróbico). Antes de efectuar ejercicio físico
se debe controlar la glucemia y tomar las precauciones adecuadas
(comida extra y reducción de la dosis de insulina); además, el niño
debe llevar consigo hidratos de carbono de absorción rápida
(pastillas de glucosa, terrones de azúcar o zumos de frutas).
El ejercicio extraordinario, sobre todo si es
intenso, puede provocar hipoglucemias severas mientras se realiza y
hasta en las 12 o 24 horas posteriores, por lo que es necesario un
control de glucosa estricto y, en su caso, tomar comidas extras para
combatir esas hipoglucemias.
Si el niño está mal controlado, con cifras de
glucosa en sangre mayores de 240mg/dl y/o cuerpos cetónicos en orina,
el ejercicio está contraindicado.
Para
más información, visita nuestra sección de alimentación
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