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Ejercicio y Control

Durante el ejercicio, en un sujeto no diabético, se produce una disminución de la insulina y un aumento de glucagón lo que permite la liberación hepática de glucosa. Para preservar la función del sistema nervioso central los niveles de glucemia se mantienen bastante estables durante el ejercicio.

En la persona diabética no se produce esta disminución de insulina durante el ejercicio, lo que lleva a una disminución de la producción hepática de glucosa y a un aumento de la utilización periférica de la misma, lo que incrementa el riesgo de hipoglucemia.

Si en el momento en que se realiza el ejercicio los niveles de insulina son bajos y hay una excesiva liberación de las hormonas contrainsulares (glucagón, adrenalina, etc) se incrementan los niveles de glucemia y de cuerpos cetónicos e incluso se puede precipitar una cetoacidosis diabética.

Si en el momento del ejercicio hay un exceso de insulina, se impide o disminuye la liberación hepática de glucosa y se puede precipitar la hipoglucemia.